El colutorio completa el cepillado y la limpieza entre los dientes, pero no los sustituye. Se elige según lo que necesitas: con flúor si tienes tendencia a la caries, para encías delicadas o para el mal aliento. La clorhexidina, solo el tiempo que indique tu dentista, porque puede manchar los dientes.
Selección de la farmacia
Por necesidad
No siempre. La base de la higiene de la boca es cepillarse dos veces al día con pasta con flúor y limpiar a diario entre los dientes, con cepillos interdentales o seda dental. El colutorio es un complemento útil en situaciones concretas:
Lo ideal es que tu dentista te diga cuál te conviene y durante cuánto tiempo.
Lo que más vas a ver en las etiquetas:
Algunos colutorios llevan alcohol en la fórmula, y el alcohol puede irritar. Si notas escozor, tienes la boca seca, llagas o las encías delicadas, elige uno sin alcohol. Lo pone en la etiqueta.
Con brackets, la placa se queda alrededor de cada pieza y cuesta más limpiar. Además del cepillado y de los cepillos interdentales, el dentista puede recomendarte un colutorio con flúor mientras dure el tratamiento. Si el roce te hace llagas, coméntaselo en la consulta.
Es eficaz para reducir la placa y la gingivitis durante un tiempo corto, por ejemplo después de una limpieza profunda o de una cirugía de las encías. El Consejo General de Dentistas recomienda usarla durante periodos limitados y con supervisión profesional, porque con el uso prolongado puede:
Además, no la uses justo después de cepillarte con pasta con flúor: según la Sociedad Española de Periodoncia, la clorhexidina y el flúor interactúan y pierden eficacia. Separa los dos momentos como te indique tu dentista.
Algunos colutorios para el mantenimiento de las encías llevan clorhexidina en baja concentración. Pregunta a tu dentista si te conviene alguno.
Sigue siempre las instrucciones del envase. En general:
Solo cuando ya saben escupir sin tragar, con un colutorio infantil, a partir de la edad que indique el envase y con un adulto delante. En los más pequeños lo importante es el cepillado con una pasta con flúor adecuada a su edad. Si tienes dudas, pregunta a su dentista o al pediatra.
El mal aliento suele deberse a una higiene de la boca insuficiente: las bacterias liberan compuestos de azufre que huelen. También influyen las caries, la enfermedad de las encías, el tabaco y algunos alimentos. Lo primero es una buena higiene: cepillado y limpieza entre los dientes y de la lengua.
Un colutorio para el aliento ayuda a controlarlo, pero no trata la causa. Si no desaparece y no hay una causa clara, consulta a tu dentista o a tu médico.
Pide cita si las encías te sangran a menudo, están rojas o hinchadas, notas los dientes flojos, te duele o el mal aliento no se va. Un colutorio puede disimular estos problemas un tiempo, pero no los trata. Y aunque no notes nada, ve a revisión con la frecuencia que te indique tu dentista. Todo lo de higiene de la boca está en Higiene bucal.