La higiene íntima requiere gels con pH ácido (aprox. 4.5–5.5), sin jabón ni perfumes agresivos, y solo uso externo. Limpiar en exceso altera la flora. Una o dos veces al día suele bastar.
Guía de la categoría
La higiene íntima requiere gels con pH ácido (aprox. 4.5–5.5), sin jabón ni perfumes agresivos, y solo uso externo. Limpiar en exceso altera la flora. Una o dos veces al día suele bastar.
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Qué resuelve
Respeta el equilibrio de la zona íntima sin irritar.
La higiene íntima de farmacia usa un pH ácido y va solo por fuera. Limpiar de más, o con un jabón agresivo, puede alterar la flora. Una o dos veces al día suele bastar; el agua también cuenta.
Un gel puede ayudar al confort diario según el fabricante. No trata una candidiasis ni una infección. Picor intenso, mal olor o flujo distinto de lo habitual merecen consulta. No es lo mismo que un lubricante. El resto del aseo está en higiene.
Para la higiene cotidiana de la vulva suele bastar agua tibia; si eliges un producto, busca uno suave, sin perfume intenso y destinado exclusivamente a uso externo. No son necesarios los lavados internos ni las duchas vaginales, ya que pueden alterar el equilibrio natural. Ante picor, flujo anormal, olor intenso o dolor, consulta.
Evita usar productos perfumados o agresivos en la vulva si te causan irritación. Para el cuidado habitual puede bastar agua tibia; si usas limpiador, que sea suave y solo externo. No uses geles ni duchas en el interior de la vagina y consulta si hay molestias persistentes.
La limpieza externa una vez al día suele ser suficiente; después de ejercicio o menstruación puedes lavarte con suavidad si lo necesitas. Evita frotar, perfumes y duchas vaginales. Si existe sequedad, dolor o irritación recurrente, pide valoración profesional en vez de aumentar los lavados.